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Historia


En la Sierra de Quesada hay numerosos abrigos con pinturas rupestres, entre las que se encuentra la cueva del Encarejo, el abrigo del Cerro Vitar, la cueva de la Hiedra y la cueva Cabrera, en las que, además de las pinturas, se hallaron materiales cerámicos y líticos que han permitido datar la primera ocupación humana de estas tierras en el III milenio a.C.

 

Durante la Edad del Bronce (II milenio a.C), con la llegada de las primeras poblaciones argáricas, se volvieron a ocupar los mismos abrigos y cuevas de la fase anterior, y otros, como el poblado y necrópolis del “Corral de Quiñones”, en el Cerro de la Magdalena.


De su pasado romano cuenta la localidad con un conjunto de gran relieve, la villa de Bruñel, magnífico testimonio de arquitectura ligado a la explotación agraria y que contó con un rico repertorio de mosaicos. En sus últimas fases de ocupación, siglo IV d.C., presenta estructuras correspondientes a una basílica paleocristiana.
Además de la de Bruñel, se han localizado otras villas, como las de los parajes del Allozar, Voladero, los Rosales y Aguas Calientes, que muestran una intensa ocupación del territorio en época imperial.
El origen del actual emplazamiento del casco urbano de Quesada parece ser de época visigoda, según los numerosos restos aparecidos en la localidad, como los capiteles que hoy jalonan el acceso al jardín de la parroquia.
Pero fue en época árabe cuando Quesada adquirió entidad como núcleo de población. En los textos árabes aparece nombrada como Madinat o qal´at Qayyata, una fortaleza situada al pie de una alta montaña, que ofrecía el aspecto de medina por sus mercados, baños, posadas y poblado arrabal. En esta época fue muy famosa su industria de platos y vasos de madera que serían transportados y vendidos por todo Al-Andalus y el Magreb.
También las fuentes árabes hacen alusión a Hisn Tiskar y lo sitúan en Raymiyya, un lugar que poseía muchos lugares fortificados y elevadas montañas.
Desde la primera conquista cristiana por las huestes de Alfonso VII en 1157, en los siglos siguientes cambió varias veces de manos entre los castellanos y andalusíes. En 1231 el rey Fernando III puso en manos del arzobispo de Toledo la empresa de tomar la plaza de Quesada. Junto con Quesada se apoderó de otras poblaciones que fueron cedidas por el rey a la iglesia toledana y que más tarde constituirían el Adelantamiento de Cazorla.
Pero, incluso después de la conquista del Arzobispo, no cesaron los ataques a la población: en 1290, 1295 y 1299 Muhammad II de Granada conquista y arrasa el arrabal, luego la vuelve a conquistar su descendiente Muhammad III en 1302, y en 1310 volvía a ser recuperada por el ejército de Fernando IV. En 1319 fue conquistada Tíscar por el infante don Pedro, tío de Alfonso XI.
En 1331 Quesada dejaba de formar parte del Adelantamiento y era cedida por Alfonso XI a la ciudad de Úbeda.
Entre los hechos más destacados de la Edad Moderna cabe destacar el motín de 1766, repercusión del motín de Esquilache, el primero en el que se sublevaron las mujeres en España, y que tuvo como motivo la subida del pan. En 1788 se fundó en la localidad la Sociedad Económica de Amigos del País. La reina Isabel II le concedió el título de ciudad.
En los primeros años del siglo XX visitaron la localidad los escritores de la generación del 98 Manuel Cigues Aparicio y Antonio Machado, que basaron varias de sus obras en Quesada. Por estas fechas, en 1907, nacía en Quesada el gran pintor de fama universal Rafael Zabaleta.

 

 


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